2017 – De Carimbas y Carimbados

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2017 – De Carimbas y Carimbados

Publicado: noviembre 2, 2017 en Prensa

Compartimos con Uds. una interesante muestra de la artista plástica Hilda Zagaglia, miembro del Grupo Córdoba Ruta del Esclavo, que tuvo lugar en el Centro de Promoción del Adulto Mayor (CEPRAM) en el año 2012.

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Frente del catálogo de la muestra, De Carimbas y Carimbados, en el CEPRAM, Centro de Promoción del Adulto Mayor. Córdoba, mayo de 2012.

Una muestra sobre la temática de la esclavitud

En el CEPRAM, Centro de Promoción del Adulto Mayor, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba, se realizó una muestra intercultural sobre la temática de la esclavitud en Córdoba, desde el 8 de agosto de 2012, bajo el título De Carimbas y Carimbados. Participaron la artista plástica Hilda Zagaglia, el músico y actor Marcos Esqueche de la comunidad afro peruana y la escritora Delia Prado, autora del libro Francisco, yo esclavo.

Se hizo una intervención dentro del instituto con la participación del personal del CEPRAM y también un representante del museo de la estancia Jesuítica de Alta Gracia. Córdoba, Argentina, quien colaboró para instalar el material aéreo de la muestra.

El origen de los objetos instalados en esta exposición proviene de la ejecución de una muestra-intervención mayor efectuada en el Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, denominada Cartografías del despojo, en febrero de 2012.

Los objetivos planteados fueron:

  • Sensibilizar diferentes áreas de espacios sociales.
  • Evaluar lo programado con lo efectuado.
  • Fomentar el conocimiento e intercambio multidisciplinario, salvando las memorias de la diáspora esclava en América.
  • Trabajar en equipo (presentación del libro, Francisco, yo esclavo, de Delia Prado e intervención musical y didáctica por parte de Marcos Esqueche.
  • Promover la información (a través de las técnicas del ploteado, intervención en los muros y muebles de la institución).
  • Participación y refuerzo de la tradición oral y musical con demostración y explicación de los instrumentos musicales tradicionales.

Los ejes conceptuales de la producción artística fueron planteados a través del arte acción e integración del personal de áreas del instituto. Con ello se logró un conocimiento que permitió desarrollar una alquimia restauradora, cambios de la oscuridad a la transparencia, al arte conocimiento, memoria y sanación transitando por los estados de vida o muerte de los seres esclavizados.

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Dorso del catálogo de la muestra del CEPRAM.

Fundamentos

No resulta fácil desgastar las huellas del camino en el que hubo una planificación de parte de los medios dominantes.

Las presencias de afrodescendientes e inmigrantes africanos conforman con los pueblos originarios otras diversidades. Se trata, hoy, de recuperar la historicidad de sus luchas que las políticas estatales han tenido como objetivo “ocultar”, “tapar”, “ignorar”, “negar”, conformando así el imaginario de pueblo – nación,  ese paradigma en que nos hicieron creer -pensar: una Argentina blanca, europea llegada de los barcos, “olvidando” así esos barcos que llegaron antes, repletos de negros de África quienes se mezclaron en el encuentro con los pueblos originarios. Pero sí generaron una cuestión de clase, cuyo ejemplo extremo podría ser el de Santiago del Estero, donde solía repetirse: “acá no hubo ni negros, ni indios”; expresión que perduró por muchísimo tiempo en la población. Eso es echar un manto de olvido sobre la trama de la población, que se fue generando a través de políticas estatales.

Así se conforman las estrategias de blanqueamiento de la población, en esta tierra que ha negado la diversidad, lo sabemos los que hemos crecido bajo el síntoma del “mirar negando”.

La diversidad olvidada y negada emerge con toda su fuerza a través de las prácticas culturales heredadas en la danza, música, comidas, literatura, que conforman nuestro cuerpo identitario.

Una de las tantas cuestiones referidas es cómo abordar la toma de conciencia de la existencia y persistencia, ya que el estado se encargó de invisibilizar a negros y aborígenes, quienes fueron el sostén de toda la producción de nuestro suelo, desde la conquista y durante los siglos posteriores.

De Carimbas y Carimbados

El título de la intervención se refiere a Carimbas, las marcas grabadas a fuego en los cuerpos de los esclavos comprados. Y Carimbados eran ellos, los marcados que podían tener muchas marcas de acuerdo a los diversos dueños por los que fueron pasando a través de sus existencias.

Carimbo: hierro que se utiliza para marcar las reses y que durante la época de la esclavitud se empleó para la misma función aplicada a los negros. (Néstor Ortiz Oderigo, diccionario de africanismos en el Castellano del Río de la Plata).

Todo esclavo comercializado legalmente era marcado con un hierro candente llamado “carimba”, era el signo de propiedad y o comercialización o introducción legal del esclavo que, recién arribado al puerto de embarque, era denominado negro “bozal”. En cuanto a la cantidad de marcas impresas en el cuerpo, por lo general y sin importar su condición de “muleque”, los esclavos eran marcados en el pecho, espalda o el cachete con la marca del puesto de embarque o responsable de asiento, con la “marquilla real”, signo de la comercialización e introducción legal, y por último con la marca del comprador o “amo”, hecho que habilitaría el uso de nuevas marcas en la medida que éste era nuevamente vendido.

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Detalle de  una carimba, instalada en los patios del instituto en la muestra De Carimbas y Carimbados.

Desde el arte, por un cambio, contra la oscuridad

Me he preguntado: ¿cómo recuperar identidad y etnicidad? ¿Y cómo efectuarlo desde el arte?

Distintos fueron los montajes efectuados a través de los años, hecho que ha dependido del lugar, ya sea museo o institución, con la diversidad del público a tener en cuenta.

Siempre he considerado al espacio como un teatro instalado, que en cierto modo nos acerca a lograr una reivindicación a través de una metáfora, de un símbolo o de una acción. Podría haber recurrido a un proceso de teorización, pero resulta más creativa y positiva la experiencia de tener un espacio para armar y sugerir la colaboración de miembros de la misma institución, donde comienza la primera etapa de concientización temática del trabajo.

Entonces pensé que la intervención que presenté podía operar como un susurro político-histórico para socavar el discurso institucionalizado en contra del silencio de siglos, que arrastró herencias de valores sobre los cuerpos, discriminación y errores históricos, que nos involucra hoy como responsables de los tiempos que nos toca vivir. Por ello propuse para la intervención La materia se pudre pero no su sombra… (Alejandro Jodorovsky, Donde mejor canta un pájaro – Edición Ciruela) una forma plástico-poética de pensar-repensar la relación entre poder y política. Preguntándonos cómo estos cuerpos invisibilizados de algún modo representan la nación, si las sombras fragmentadas de los cuerpos convertidos en objetos pueden hacer llegar la luz y la memoria a quienes los miran. Porque sabemos que estas sombras no son las únicas, ya que las memorias históricas aún resuenan en los cuerpos torturados y desaparecidos, como dice Raúl Rodríguez Mola, germen aún inscripto en estas tierras que ha desplegado a lo largo de la historia las técnica empleadas por el poder sobre los sujetos. Seguramente miles de situaciones de invisibilidad de los cuerpos hicieron que pasaran a las sombras, al silencio de la historia y del tiempo. Presenté en esta muestra La materia se pudre pero no su sombra como un bosquejo de otro relato mayor que debe ser develado por los espectadores, en el que la poesía y los textos de Jodorovsky han sido el hilo para salir del laberinto a la luz sin olvidar las sombras.

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Detalle del objeto barco negrero, en la instalación en sala del CEPRAM.

Arte acción

En otras notas me he referido al montaje Cartografías del despojo efectuado en el Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia, y cito, en este caso, el  montaje efectuado en el CEPRAM, Córdoba, agosto de 2012. Con las encargadas del área, se conformó intervenir pasillos, patios, sectores de descanso y vitrinas de exposición. Todo fue motivo para compartir e intercambiar opiniones y acciones. Cómo argüir la posibilidad de pensar, sentir en conjunto estos datos y en los procesos de las subjetividades, generando la posibilidad de encontrarnos. De este modo se armó “instalando/haciendo”.

Las instituciones ocupan un lugar que está relacionado con su propio aprendizaje y aportan el capital simbólico de los sujetos operantes.

El campo del adulto trae un aporte pre-establecido, pues ya tiene la estructura que la misma sociedad – estado que se ha encargado de ir organizándole “la mirada”. Es notable observar en estas instancias los mandatos familiares, prejuicios, etcétera. El desafío es instalar “otro concepto” del mirar, de búsqueda de verdad.

Sabemos que la invisibilidad produce resistencias en ambos campos.

Las miradas descreídas fueron cambiando de tonalidad.  Se fue armando un colectivo de ayudantes voluntarios por turnos y que a su vez participaban con sugerencias y acciones. Comenzó a funcionar lo solidario grupal. Este hecho fortaleció la acción / intervención.

Se insertó el debate político, histórico y cultural en la mayoría de las veces. Así el arte colaboró a destapar, sacar los velos. Lo tapado pesa. Se abrió un espacio de datos con textos a pegar, referidos a nombres de esclavos, edad, oficio, y precio pagados por ellos y por ellas…, teníamos sus nombres…, las marcas de sus cuerpos colgados en los patios a modo de esculturas de gran porte, pendientes de un hilo, que se agitaban al viento para que el aire las limpiara. Los fragmentos – cuerpos –  intervenidos con las  firmas de los contratos de compra venta y textos de diarios insertas en su piel transparente, resultan cuerpos tatuados como un libro de memorias del alma y del ser. El dato real es que ellos vivieron en la Estancia de Alta Gracia.

Así el arte posibilitó una participación crítica, consciente, de los procesos sociales, unida a un proceso de crítica en construcción, para insertar estos saberes como constitutivos de un proceso participativo.

Es recurrente en las diferentes muestras los relatos referidos a  abuelos,  o ancestros así, de modo aislado, que fueron perdidos en el olvido y que se cuentan eran negros, hecho que se reconoce en ese marco como que casi era  una costumbre y normal olvidar. Nos educaron que tanto negro como aborigen fueron borrados del pensamiento y de la historia oficial por los Martínez de Hoz, Rivadavia, Mitre, Roca, Sarmiento, se respondía a una cultura euro céntrica. Por este medio también se recupera la identidad pública como sujetos, y de este modo ir integrando saberes, de la identidad del mestizaje cultural con diferentes cosmovisiones, entre las cuales compartimos.

En el grupo se instala el debate sobre política, historia y cultura en la mayoría de las veces.

Se arma una paradoja entre la representación material e inmaterial. Entre lo expuesto y lo no dicho, lo que resuena y lo real que aporta el dato de verdad.

Conformación del colectivo y público

Fuera de la mirada de sectores más estilistas, se arma un espacio de arte y conocimiento. La estrategia es integrar al grupo de la institución y al público por llegar en un futuro próximo. Tanto actores como espectadores en las diversas actividades llevadas a cabo durante cuatro intensos días de producción formaron parte del grupo que comprendió y trabajó toda la problemática de un modo u otro ya ha pasado por su cuerpo-acción.

Ellos formaron parte de las voces para interpretar a “posteriori” con el público.

La presentación se organiza por estratos, fragmentos y citas, en este caso se tomaron fragmentos del libro José Francisco, esclavo, presentado el día de la apertura de la muestra. Es la historia del esclavo Francisco, que vivió en Río Cuarto, de la autora Delia Prado. Algunas citas del texto fueron pasadas sobre los grandes cristales que dan al patio – jardín interior. Otras citas y datos fueron trasladadas en grupos sobre soportes transparentes y también en vidrios y vitrinas expuestos y contra los muros. El vidrio, la vitrina, jugaron como metáfora de lo imposible, la palabra choca contra el vidrio, no puede salir. De afuera, sólo vemos el revés de la historia citada. Signo que connota el pensamiento, cuestiona o sirve para apoyar nuestro objetivo con respecto a lo contado en nuestra educación.

Apremiados por el tiempo estábamos pensando cómo armar la muestra, mientras ésta se armaba, en acción. Se produjeron intercambios de acciones, situaciones, pensamientos, analizamos el modo de ver del otro. Consideramos los modos de mirar: ¿que irá primero?, ¿cómo se completa el circuito?, ¿cuáles son los espacios de lectura?, ¿detalles de misterio? También los alumnos de la institución en este caso, al pasar preguntaron, se interesaron y sorprendieron al ver esta acción en el horario de clases. Algo similar, ocurrió en numerosas oportunidades en la muestra Cartografías del despojo, los visitantes tendieron a preguntar, opinar y participaron más sueltos en muchos casos que cuando la muestra estuvo oficialmente instalada.

La institución es partícipe de posibilidades de transformación y también padece de contradicciones y resistencias en algunos aspectos. Es destacable que la voluntad prevaleció sobre la inexperiencia y la sorpresa del montaje. Lo importante es que se manifestó como un actor en búsqueda de una verdad, más allá de desempeñar una actividad expositora.

Público

Se llevó a cabo por primera vez para el caso CEPRAM una práctica educativa en un colectivo artístico con personal más voluntariado. El alumnado y empleados de la institución intervinieron con diálogos donde surgieron palabras como dominio, poder, racismo, los silenciados de antes y de ahora. Se trató de destapar lo que estaba unido aún al sistema colonial, porque sabemos que “lo que dura perdura”.

En este caso en particular, debo reconocer que me sorprendió la cantidad de personas que opinaban y hacían alusión a la actual “situación” de esclavitud que estamos viviendo con el “cepo cambiario” (agosto 2012). Con ellos también se pudo conversar y aclarar… se hizo docencia de otro modo. Se trató de apuntar a una identidad integradora y los espacios de cultura que pueden transmitir estos procesos de transformación. Son tiempos de abandonar viejas prácticas convencionales por algo nuevo. Al introducirnos en esta aventura también podemos equivocarnos.

Además encontré adultos mayores profesionales, un público variado. Cuestionaron mucho, desconocieron mucho, encapsulados, dispuestos a  la discusión y, lo bueno, a aprender desde otras miradas, lo que significó mucho agradecimiento de parte del público por permitir asomarse, a la sorpresa, a lo tapado.

Observando gestos, conductas corporales vi muchos interesados, tomando notas, fotos… preguntando bibliografía, mucho desconocimiento del tema.

Entre el público estaban los indiferentes, ensimismados, caminando el espacio sin ver y otros discutidores negando el tema en cuestión, los menos.

En esa oportunidad, la presencia y actuación participativa de Marcos Esqueche con música e instrumentos afro, transformó la muestra en una práctica estética de diversos matices poniendo el cuerpo, la voz, la acción, lecturas, poesía y también el límite por parte del artista en más de una oportunidad.

En el cierre de la muestra hubo vino caliente con canela, bebida tradicional que nos permitió desde lo gustativo ingerir lo vivido y expuesto.

Días posteriores a la presentación del libro mencionado, y de la muestra, continuó la actividad colectiva llevada a cabo por Eva Coffaro, guía del Museo de la Estancia Jesuítica de  Alta Gracia, con experiencia de haber participado en la intervención de Cartografías poniendo su cuerpo, como espacio de memoria y sanación. En este caso fue amena y fructífera su participación con los alumnos del CEPRAM, para dialogar, preguntar sobre el tema y develar olvidos o desconocimientos.

Todos estos espacios de reflexión armada en un colectivo acerca de la representación como de los objetos expuestos despertaron emociones en el espectador abriéndose a espacios más profundos. Porque se produjo en el proceso un conocimiento, aprendizaje el cual, concluyó en una apropiación del pensamiento vivido por el sentimiento. Así, de esta manera, participaron diferentes disciplinas que integraron de diversos modos la vida de personas y objetos de aquel mundo cegado para ser develado y la tarea se sintió plenamente realizada, cuando los participantes asumieron como propios y llevaron a cabo expresiones creativas de su imaginario, es decir la labor docente de apropiación conceptual y práctico del tema ha sido llevado a cabo con un resultado positivo.

De esta manera el trabajo fue relacional y participativo. El espacio se conformó no sólo con el montaje estético sino que tuvo que ver con el compromiso de lo social histórico, para construir un pequeño aporte, una nueva mirada a través del arte.

Reflexión

Para Derrida: ¨Metaphora circula en la  ciudad, nos transporta con sus habitantes, en todo tipo de trayectos, con encrucijadas, semáforos, direcciones prohibidas, intersecciones o  cruces, limitaciones o prescripciones de velocidad. De cierta forma – metafórica, claro está, y como un modo de habitar – somos el contenido y la materia de ese vehículo: pasajeros, comprendidos y transportados por la metáfora.¨ (La deconstrucción en las fronteras de la filosofía. La retirada de la metáfora. Barcelona. Paidos, 1989).

Así metáfora nos transporta, nos lleva de un lugar a otro, nos empuja hacia delante.

Ya Marcuse se ha referido al arte como el rechazo del mundo como es.

Los objetos presentados deben sacar al espectador de su espacio reconocido, cómodo, confortable.

Se pone sobre una idea ampliada de la libertad.

Surge un concepto casi moral de lo imposible… pero es trabajando desde estos intersticios… liviandad, infalibilidad, incoherencia, libertad, movilidad…: sólo si liberamos al espíritu  se trabaja en una relación entre la palabra, el discurso y la interpretación, siendo el principal instrumento del caos al orden (I. Prigogine), el objeto es lograr una operación alquímica restauradora.

Observaciones:

Las personas no saben lo que les pasa, es algo que roza lo patético, lo apocalíptico está pasando… están fragmentadas las figuras y el espacio que aísla, que divide.

La imposibilidad de reflexión en la multiplicidad: con el alrededor y con el consigo mismo, difícil encontrar explicación a vitrinas, jaulas, habitaciones sin fin, cuerdas, mapas, marcas, tatuajes, vendas , rejas, rojos…, intervenidos con textos sobre carimbas, nombres de esclavos, precios y oficios, las barcas tumbeiras, naves fúnebres que transportan: plomo, cartuchos y huesos, plumas….

Los fragmentos observan… acompañan ¿se transmutan? Algo que roza con el no saber… con la ignorancia… así el espacio instalado lo saca de su espacio cómodo, reconocido, confortable.

A partir del hecho de reconstrucción de historicidad interno (pasado / presente / futuro) aparece la bipolaridad, melancolía, alegría, dolor… esto implica estar en conjunción frente al objeto representado.  Honrar, como danzar, un canto a los cuerpos de los muertos… Así asociado a un “enterramiento”, se produce una curación de las memorias. El no hacerlo produce un espacio en tensión o espera.  La situación de tensión queda ante el establecimiento de la duda respecto de si el objeto del hacer cumple o no con su deber. A pesar, de todo esto que pasa por el sujeto participante, (referido a sensaciones reveladas por espectadores) se establece la duda respecto de si el objeto del hacer cumple o no con su deber, pero de concretar la acción, en el estado interior de la conciencia, se advierte la concreción del hecho.

La cuestión: se trata de unir vida / muerte / enterramiento / trascendencia.

¿La transparencia: por qué? Porque tiene que ver con el hecho ritual de la luz, la luz que da la nueva vida, después de la oscuridad.

Porque la pérdida de la memoria, viene de la oscuridad, ella no reconoce las impresiones, ni las sensaciones, no reconoce nada que venga de los sentidos, de este modo se produce un corte en el contínuum relación vida/muerte.

De esta manera, estamos marcando el tiempo y la vida a través de un relato del tiempo de espera, de muerte, de resistencia en la línea del tiempo humano, resistir con resucitar, renacer, permanecer. Motivo del cual nos explicamos por qué se alumbran a los muertos.

Y así estos cuerpos alumbrados, transparentes, entran el proceso del ritual sanación / recuperación.

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La artista Hilda Zagaglia

Hilda Zagaglia es egresada de la UNC, con el título Licenciatura en Pintura.

Ha participado como invitada en múltiples muestras individuales y colectivas. Su obra fue presentada en congresos en Latinoamérica (Argentina, Brasil, Cuba, Bolivia, Guatemala y Perú), Europa (Francia, Italia) y EE.UU. (Nueva York).

Hacen mención de su obra en conferencias, libros de crítica de arte nacionales e internacionales.

hildazagaglia@gmail.com

www.hildazagaglia.com