
2017 – Conmemoración del Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro 2017
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2017 – Conmemoración del Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro 2017
Publicado: noviembre 2, 2017 en Cursos, Encuentros, Eventos, etc., Eventos, Prensa
Con motivo de un nuevo aniversario del Día Nacional de los Afroargentinos y de la Cultura Afro, la artista plástica Hilda Zagaglia (miembro del Grupo Córdoba Ruta del Esclavo) junto a los vecinos, maestros, artistas, estudiantes y músicos de la ciudad de Alta Gracia y localidades aledañas, realizarán una intervención artística, paseo y recorrido denominada “Las memorias del agua en Alta Gracia: energía hidráulica, esclavos y producción agrícola en la acequia, el Tajamar”.
Día/Hora: 10 de noviembre a partir de las 8:30 hs.
Punto de partida: encuentro de los dos arroyos (debajo de la pileta olímpica del parque García Lorca).
Las personas que lleguen más tarde pueden unirse al grupo siguiendo las cintas rojas que se irán dejando en la trama urbana para marcar el camino. También podrán visualizar las diversas intervenciones que se irán haciendo hasta llegar al Tajamar. La hora prevista de llegada a este punto será las 11:20 hs donde actuará un grupo de músicos locales que ejecutarán temas afro, mientras se espera a los caminantes.
Se recomienda llevar calzado liviano para caminar. Se suspende en caso de lluvia.
Esta actividad está apoyada por las secretarías de Turismo, Cultura y Educación de la Municipalidad de Alta Gracia, el Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers, el Grupo Córdoba Ruta del Esclavo y la Red de Institutos de Estudios Históricos de la Provincia de Córdoba . Participa también el colectivo “8 de noviembre”, quien viene apoyando estas intervenciones desde el año 2013.
Detalles de la intervención artística
Objetivos: nos centramos en la apropiación y conformación de memorias y espacios en relación con la producción de la otrora Estancia Jesuítica, conmemorando además a Remedios del Valle, esa hija de esclavos y Capitana del Ejército de Belgrano, a fin de unir su recuerdo a la presencia de los esclavos en Alta Gracia. Como artista plástica mi propuesta activa imágenes invisibles, mediante la intervención callejera, para reconocer aquellos sitios donde trabajaron con fines productivos, entre 270 y 300 esclavos, bajo la tutela de los frailes. Así busco develar la memoria oculta en sitios y paisajes de la Estancia de Alta Gracia, que muchas veces recorremos sin percibir las huellas de aquellos hacedores.
La intención de esta performance es lograr en el espacio urbano de Alta Gracia, una intervención poética con referencias al rastro y la huella de quienes nos legaron el uso y disfrute de la energía del agua en este nuestro paisaje.
Es de interés que quienes participen en ese recorrido se sientan sorprendidos y puedan a su vez preguntar, cuestionarse, escuchar, mirar, reconocer la herencia a través de la antigua presencia del agua en ese canal actualmente atrapado por la trama urbana de Alta Gracia y desaparecido, en partes. Se trata en esta intervención de articular conocimientos, curiosidad y búsqueda más allá de lo tapado, logrando esa inalcanzable revelación de lo escondido, de la que somos herederos y responsables. Así renovada la mirada aportará a la memoria sobre los esclavos y saldrá “a la calle”, con una mirada más abarcadora. El eje conceptual de la intervención es reflexionar sobre cómo ingresa el cuerpo esclavizado en el nuevo mundo, cómo deviene un cuerpo para las batallas, entre ellas, las de construcción y producción del agua. Así vinculamos tierra–paisaje–cuerpo como propiedades a dominar, silenciar, producir.
Se tratará de recuperar las formas de estos cuerpos ignorados, lugares donde trabajaron y aprendieron intercalando modos de percepción entre tiempo-memoria y espacio, entre lo vivo y lo plástico de nuevas formas teatrales y escultóricas.
Recorrido: efectuaremos una caminata que unirá el presente con el pasado jesuita, mostrando la obra de ingeniería y las estructuras en las que basaban su producción de energía hidráulica. Recorremos la acequia que alimentó de agua al Tajamar, ya que nuestra propuesta invita a un recorrido por los espacios aún visibles de la acequia, reconocer en los fragmentos la historia vivida por aquellos que habitaron, trabajaron y recorrieron (a veces dolorosamente) este paisaje dejando huellas. A lo largo del arroyo reconoceremos, a través de restos y fragmentos, los trabajos en hidráulica realizados por los afro esclavizados, que construyeron la acequia bajo la dirección de los frailes.
El mencionado embalse del Tajamar (1659) fue una herramienta fundamental para el desarrollo económico de la Estancia, en tanto estanque de agua destinado para riego de la Huerta ponía en funcionamiento dos molinos y un batán. El canal alimentador comenzaba con un ingenioso conjunto de recolección de aguas, conformado por dos represas con canaletas reguladas por compuertas. Recibía las aguas de los arroyos de la Estancia Vieja y de los Paredones. Era una zanja a cielo abierto que recorría dos kilómetros de terrenos irregulares (hay quienes aseguran que eran cuatro…), para alimentar el estanque. Este hecho demuestra la capacidad e ingenio de los jesuitas, para resolver la infraestructura necesaria y obtener agua de riego para la Huerta, lo producido en la misma era enviado a los colegios y conventos de la Córdoba del Tucumán. Con el tiempo la ciudad creció y el canal que proveyó de agua a la represa quedó obsoleto, desde hace aproximadamente unos 20 años. Actualmente el agua ingresa por aporte que hace la empresa COSAG y desagües pluviales. Su espacio original era de unos 4 hectáreas y se ha reducido a 2 hectáreas, destinado a espacio de recreación en la actualidad atrapado en el centro histórico de la misma.
Finalizaremos el recorrido descubriendo…
Participantes y Actividades:
El colectivo se conformará con vecinos, maestros, artistas, alumnos de las escuelas y músicos. En la intervención se dialogará en el espacio urbano con los restos y huellas del pasado jesuítico, trayendo a la memoria los cuerpos y acciones de los esclavizados, tratando de asir lo irrecuperable, aquello perdido, negado, olvidado, acerca de aquellos 300 esclavos negros carimbados.
En el recorrido urbano para traer a la memoria a los esclavizados, la acción performática dejará fragmentos silenciosos, reiteraciones de formas y símbolos, mediante dibujos en las calles de las carimbas −marcas con las iniciales de los propietarios, plasmadas a fuego sobre la piel de los cuerpos comprados− realizados con tizas rojas sobre las calles del recorrido, colocando cintas rojas que juntamente a acciones teatrales aludirán a la cultura africana. El acto de pintar/dibujar en otras dimensiones las carimbas sobre la acera proveerá sentido a la intervención del espacio urbano. Trazar ahora las líneas del dolor es memorar los cuerpos comprados, carimbados, experimentar en este presente la historia dolorosa de otros. Esa acción silenciosa se acompañará con el sonar de bombos y tambores, a cargo de músicos que conforman el colectivo. Así preguntándose que pasó, qué hubo, implica además un desafío a la imaginación y a la reflexión, para descubrir aprendiendo un nuevo modo de mirar–mirando.
Como otras actividades, además de la acción con carimbas, dibujo, teatralidad y música, se conformarán collages de textos, mediante palabras, nombres de esclavos, oficios, y precios pagados, y otros datos distribuidos en el espacio con la intención de producir resonancias en las memorias del inconsciente colectivo.
Como país atravesamos preocupaciones identitarias; como vecinos tratamos de conocer estas identidades, cuestionando el poder ejercido sobre estos cuerpos, que acarrearon discriminación, sometimiento, ignorancia y silencio.
Así, desde el arte se trata de responder a las preguntas generadas por las ciencias, los investigadores, los antropólogos acerca de cómo se puede resistir ante la oscuridad e invisibilidad de este grupo humano que fue tan importante en la vida del continente americano desde la conquista.
Esta propuesta escénica significa una práctica liberadora en la tensión arte-vida, a través de la historia del poder de cuerpos invisivilizados formando parte de una poética política que intenta conectarse con lo simbólico de nuestra cultura, y apropiarse de esta manera de la historia.
Así reflexionamos sobre lo que somos, que somos lo que nos han enseñado y sobre la manipulación o prácticas del conocimiento.
La escena se desarrolla en un ver haciendo, Y se participará de una suerte de verdad redimida ante los que miran.
Estas manifestaciones urbanas dejan de pertenecer a un espacio físico cerrado. Y el arte como manifestación participativa interdisciplinaria es un desafío para plantear nuevas lecturas en la re-elaboración de la realidad.
Es una manera de resignificar-relacionar valores con nuevas dimensiones ético-estéticas.